Yacimientos en Flix

Paratge dels Castellons, Teuleria y Boca Bovera

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En este paraje se alzan dos cerros, Castellons I y Castellons II, de 99,93 y de 108,89 m sobre el nivel del mar respectivamente, sobre el margen izquierdo del Ebro, frente al mismo meandro de Flix. Están separados por un pequeño valle muy afectado por diversas acciones antrópicas.

Su situación reúne unas condiciones muy estratégicas con defensas naturales y puntos de difícil acceso con un dominio visual muy amplio, en una zona rica en recursos naturales: agua abundante, terrenos fértiles para el cultivo, existencia de material pétreo de fácil extracción y transporte, arcillas…

Este topónimo deriva del término castellum (castillo o lugar / villa en las montañas), indicador de la existencia de yacimiento arqueológico, bien documentado en este sector del Ebro (Riba-roja, Ascó…). Además, aparece muy relacionado con asentamientos de época protohistórica, a menudo de grandes dimensiones.

El cerro de Castellons I presenta una plataforma, de 3.000 m2 aproximadamente, hoy ocupada por matojos y restos de cultivos recientes y vestigios de la Guerra Civil que han afectado parte de los restos arqueológicos existentes. Aún así, hoy podemos ver los trazos de diversos espacios de planta rectangular.

Por otra parte, en la zona más alta de Castellons II se extienden numerosas construcciones, principalmente de época ibérica, que cubren una superficie de unos 5.000 m2, a pesar de que una trinchera de la Guerra Civil haya supuesto la destrucción, al menos parcial, de todos los espacios situados en este área. La zanja cruza el yacimiento desde el extremo sur hasta al norte, bordeándolo por el lado oeste enfrente del río, con un control total de la población de Flix, que entonces era un objetivo militar.

Del asentamiento ibérico hemos distinguido dos tipos de estructuras según la funcionalidad:

  • Las que corresponden al hábitat.
  • Las relacionadas con el sistema defensivo.

A partir de los zócalos, de piedra, las paredes están construidas de adobe.

En la estancia núm. 11 se han conservado restos de estuco pintados de diferentes modalidades de blanco y rojo. En este espacio se ha recuperado un molino con trazas de almidón y restos de maíz y trigo.

En el extremo norte aparecen unos recortes en la roca de forma escalonada, hecho que nos indica un posible acceso al poblado que habría quedado protegido por dos grandes bloques de piedra caídos de forma natural. Asimismo, las estructuras defensivas se construyen partir de la roca natural y, como el resto de edificaciones, se adaptan al terreno natural hasta en los sectores de fuerte pendiente.

La mayor parte del material recuperado pertenece a diferentes tipos de recipientes cerámicos.

La variedad tipológica representada ha permitido documentar un amplio repertorio que comprende alfarería hecha a mano, grandes contenedores, vasos de cocina, cerámica pintada y algunos objetos importados.

En Castellons II encontramos los restos de antiguas extracciones de piedra que dotan a este conjunto de mayor interés.

Así pues, las investigaciones llevadas a cabo en este paraje nos ha permitido registrar un complejo establecimiento ocupado desde los últimos tiempos de la Edad de Bronce hasta los primeros siglos de la época romana (s. IX-I a. C.). La mayor parte de vestigios recuperados pertenecen a la época ibérica.