Yacimientos en El Masroig

Puig Roig del Roget, Coster del Plàcid y Barranc dels Bufadors

Jaciments Masroig
Jaciments Masroig 3 Jaciments Masroig 2

En la cima de este cerro, conocido como el Puig Roig del Roget, se conservan los restos de un poblado de época prehistórica ocupado durante un periodo comprendido entre las últimas fases de la Edad del Bronce y principios de la Edad del Hierro (s. IX-VII).

Los trabajos de excavación, iniciados en 1977 por un equipo dirigido por la Dra. Margarida Genera, han permitido el estudio de las diferentes construcciones y de numerosos objetos abandonados por sus habitantes.

Actualmente, el Puig Roig del Roget es uno de los poblados más antiguos de los conocidos en Catalunya, del cual podemos ver la planta casi completa.

Por este motivo su visita ofrece la posibilidad de percibir muchos aspectos de la vida y actividades de los ocupantes de estos parajes hace ahora unos 3.000 años, así como los factores que determinaron la selección de este paraje como lugar de habitación.

Les proponemos que sigan este itinerario para ir descubriendo los diferentes puntos de interés:


El entorno

Este montículo está formado por materiales rojos del Buntsandstein, gres y conglomerados cuarcíferos que le han dado el nombre.

En la selección de este sitio como lugar de habitación intervinieron una serie de factores, la valoración de los cuales determinó la construcción del poblado.

Entre estos factores remarcamos:

  • El agua aportada por el río Siurana* y por las fuentes de los alrededores.
  • Los terrenos fértiles para cultivar.
  • La existencia de materias primas: el sílex de la sierra del Montsant*, la riqueza de minerales, las arcillas para la fabricación de la cerámica y de los adobes (piezas de barro sin cocer) para la edificación de las casas, la torre y la muralla.
    1. La sierra del Montsant ha sido una cantera de diferentes variedades de sílex, una materia prima muy utilizada desde época paleolítica.

Los habitantes del Puig Roig emplearon este sílex para fabricar cuchillos y elementos de hoz para recoger cereales.

    1. El río Siurana junto a su afluente, el Montsant, debió tener un papel muy importante durante toda la prehistoria como vía de conexión entre las tierras que hoy constituyen El Priorat y las de La Ribera d'Ebre.

 

Los juncos, mimbres y otras plantas de la orilla del río fueron aprovechadas para la cestería, actividad que encontramos documentada, aunque de una forma muy exigua, en el poblado.

    1. Las minas de Bellmunt-El Molar. La existencia de un conjunto importante de filones de galena y otros minerales como la plata o el cobre en estos parajes, ha permitido el desarrollo de una actividad, que ha convertido esta zona en uno de los centros más relevantes de Catalunya en el siglo XX.

 

La minería y la metalurgia debieron ser unas de las actividades más importantes de los habitantes del Puig Roig tal y como lo muestran algunos vestigios encontrados en el interior de las casas.

El poblado

El emplazamiento en una red de de caminos que comunican El Priorat con la franja de La Ribera d'Ebre, a través del río Siurana, y también con las de poniente a través de su afluente, el río Montsant, facilitó no solamente el paso de los grupos humanos sino también la difusión e intercambio de ideas y manifestaciones culturales.

El yacimiento arqueológico del Puig Roig ocupa una superficie elipsoidal de más de 1.200 m2 en la cima del mismo cerro, que comprende los 200 metros sobre el nivel del mar y los 150 metros sobre el nivel del río Siurana, a pocos km de la confluencia de este con el río.

Sus ocupantes vivieron las últimas etapas de la prehistoria y desarrollaron la metalurgia.

El primer asentamiento corresponde al momento de llegada de los grupos que se instalaron en la parte más alta del cerro, procedentes de otros hábitats, en forma de cabañas, cuyos restos se encuentran en los alrededores de este paraje.

Probablemente fueron estos los constructores del poblado primitivo, del cual se conservan algunos vestigios de estructuras, sobre todo del muro de cierre por el lado norte.

Del mismo modo, la fase mejor representada en este yacimiento es la que relacionamos con la construcción del último poblado, concebido como un conjunto urbanístico, del cual hoy tenemos prácticamente toda la planta visible que fue destruido por el incendio que obligó a sus habitantes a abandonar para siempre este lugar.

Los accesos:

  1. Los bloques de la entrada. En el lado este, donde se encuentra el acceso desde el río Siurana, se alzan unos grandes bloques de gres rojo que actúan de barrera natural y que determinan el paso de una sola persona para mantener, a la vez, un control de esta entrada.

 

  1. La torre. En el lado oeste, de cara a la vía del Ebro, en el otro extremo de la calle, hay una estructura de planta rectangular limitada por unos muros en talud, que hemos atribuido a los basamentos de una torre, la construcción de la cual se habría completado con adobes. Su función habría sido la del control del territorio
  1. La calle. El trazado de la calle central, hasta ahora única, del poblado sigue el eje longitudinal, aproximadamente este-oeste, a partir del cual encontramos una alineación de casas y diferentes espacios a cada lado.
  1. La muralla (murada). Es un muro de grandes dimensiones, aproximadamente de 1 metro de ancho, que circunda el lado norte. Se caracteriza por la utilización de grandes bloques de gres rojo. Sus funciones, más que las de defensa, eran de cierre del conjunto y contención de tierras.

 

  1. A lo largo de la calle principal del poblado encontramos dos alineaciones de estancias contiguas. Se han localizado más de veinte espacios, cuyos zócalos son siempre de gres rojo o de piedra de afilar. Complementan la obra de las paredes diversas hileras de bloques de adobe.

 

  1. En esta habitación se encuentra una pared derrumbada (8 filas de bloques de adobe) que cubría una urna sobre el pavimento cubierta de cenizas. Existen unos espacios dedicados a la vivienda y otros al almacenamiento y otras actividades específicas.
  1. En algunos puntos encontramos una serie de agujeros practicados en la roca que nos indican la existencia de alguna construcción de madera y que muchos casos podemos relacionar con el apuntalamiento de las paredes y los techos de las casas.

Los habitantes

A partir de los objetos encontrados en el interior de las casas, podemos reconstruir una parte de las actividades que se llevaron a cabo en este lugar.
Consistían básicamente en objetos de uso habitual: contenedores o recipientes grandes, ollas, urnas, botijos, vasos pequeños, con predominio de la alfarería local hecha a mano. Las piezas realizadas en torno son muy escasas y de procedencia fenicia. En algún caso, las indígenas imitan las de importación.

La presencia de un conjunto de pesos de telar en uno de los espacios nos documenta la fabricación de tejidos; también se ha encontrado una aguja de coser de hueso.

La abundancia de molinos de mano y restos de hoz nos documentan la práctica de la agricultura, especialmente la recolección y aprovechamiento de los cereales. Entre los restos de fauna se ha determinado la presencia del caballo, de buey y de suidos, que constata la práctica de la ganadería.

Se ha comprobado el uso de molinos para el tratamiento de la piel.

La minería y la metalurgia debieron constituir una de las tareas específicas de este grupo humano. Se han localizado armas y otras herramientas de corte, objetos de ornamento y fragmentos de moldes de fundición.

Todos estos materiales se conservan actualmente en los museos arqueológicos de Tarragona, Reus y Falset.